14 may. 2011

Enseñar o aprender

En este camino que he elegido, a menudo me cuesta confiar, a menudo mi mente pierde un poco el norte.

Algunos días me invade cierta angustia, una voz que me dice que "no hemos hecho nada de provecho hoy", a veces siento que lo dejamos todo muy a su aire, siento que D va creciendo y que debería preparar más materiales, insistir más en ofrecerle ciertos aprendizajes, escuchar más música, pintar más, presentarle más alternativas,...

A veces me olvido de cosas que cuando las medito las tengo claras, pero en mi día a día mi mente se pierde y comienza a transitar por los caminos de la rutina, de lo conocido, de lo que yo viví...

En ocasiones me descubro sintiendo que pierdo el tiempo sin hacer nada productivo. Cuando en realidad lo que hago es vivir y disfrutar de la vida.

Me cuesta mucho mantener mi brújula estable, con la aguja mirando al norte. Se me olvida a menudo cual es mi objetivo final en la educación de mis hijos, y necesito parar y recordarlo.

Hoy he hecho otra vez reflexión y quiero dejar por escrito algunas de las ideas que voy teniendo cada vez más claras

No me gusta enseñar ni a mi hijo le gusta que le enseñe lo que él ya va a aprender por sí solo cuando le interese. A veces me pasa que pienso en que un niño de seis años seguramente ya debe saber los meses del año, y con casi total seguridad los días de la semana. D no sabe estas cosas, no sabe ni su fecha de cumpleaños. Simplemente no las necesita todavía, y no le interesan. Algunas veces se me ocurren ideas para enseñarle estas obviedades, pero luego siento pereza... y es que al final ¿conocéis a algún adulto que no sepa que el miércoles va antes que el jueves y que le precede el martes?

Antes creía que lo que necesitaba aprender un niño respecto a las materias académicas es "aprender a aprender". Ahora tengo cada vez más claro que esto no es necesario aprenderlo, aunque es muy importante conservarlo. El principal objetivo de nuestra educación en casa es: conservar intacta o no estropear la motivación y capacidad de aprendizaje innata del ser humano.

Si hubiera tres cosas, por encima de todo lo demás, que deseo transmitir a mi hijo, serían estas tres:

La vida es aprendizaje. Porque sé que la angustia disminuye mucho y las dificultades se afrontan mejor cuando uno entiende que las cosas que le suceden son siempre para madurar, aprender y evolucionar.

Podemos aprender a relacionarnos mejor. Porque la mayor parte de tristezas y sufrimientos que padecemos son porque no sabemos relacionarnos bien con los que amamos y no sabemos ni siquiera que podemos aprender y mejorar esas comunicaciones.

Mi intuición nunca me falla, mi mente sí puede engañarme. Me parece importantísimo que mis hijos sepan, el día de mañana (ahora son muy peques y no pueden hacerlo) distinguir sus pensamientos y diferenciarse de ellos.

Seguir su intuición para alejarse de lo que les horrorice, y unirse a aquello que les haga vibrar.

6 comentarios:

♥ meninheira ♥ dijo...

Qué identificada me he sentido!! A mi me invaden esas sensaciones a menudo y casi vivo con ellas desde que estamos siendo investigados, porque sé que vamos a ser examinados.

Un besiño grande
m*

Anónimo dijo...

es curioso lo que dices de la intuición: uno puede intentar vivir lo más al margen posible de las ideologías ambientes -el consumismo, por ejemplo, el individualismo, la comptitividad, etc-, pero inevitablemente todo ese ambiente ideológico pesa, y va conformando parte de nuestra personalidad (te guste o no, tú tienes muy poco que ver con una persona del medioevo, por ejemplo, y eso es porque en tu forma de ser influye, y mucho, el ambiente que te rodea). Lo que sucede con estas "interiorizaciones" de los ambientes ideológicos difusos es que se producen prcisamente muy, muy adentro, y sin que nos demos cuenta. Así, en nuestro interior, ahí donde tendemos a pensar que está lo más nuestro (el instinto, la intuición, nuestros más verdaderos deseos o necesidades), muchas veces lo que hay es una condensación de ideas procedentes de la ideología que nos rodea, y que no nos hemos parado a pensar o racionalizar. Por eso yo tiendo más bien a desconfiar de lo que "me sale de dentro" y a someterlo a análisis racional. Aquello que puedo argumentar y razonar -como si quisiera convencer a alguien- me parece mío, y me da confianza. De aquello que sólo "siento", no me fío mucho: parece lo más "propio" pero mucho me temo que no siempre lo es. Un saludo,
mirna

Eva dijo...

Hola Mima, gracias por tu comentario. Mira, entiendo muy bien porque crees que la intuición puede ser confusa y la razón no. Es lo que nos han inculcado.

Tú crees que la intuición está contaminada por el subconsciente, pero no es así. Lo que está realmente influenciado por el subconsciente es el cerebro pensante.


Está bien aplicar el cerebro y la razón analítica para las cosas matemático-lógicas de la vida. El cerebro tiene su utilidad y está para lo que está. Pero cuando pretendemos contabilizarlo y racionalizarlo todo nos encontramos con que le estamos dando a nuestra mente más poder y más responsabilidad de la que realmente puede abarcar.

Nuestras reacciones primarias ante las situaciones, en eso coincido totalmente con tu comentario, son fruto de miedos o experiencias subconscientes que nos dominan. Por eso no podemos dejarnos llevar "por lo primero que nos sale de dentro". Pero es que eso NO ES LA INTUICIÓN.

La intuición es otra cosa. Para reconocerla y distinguirla de impulsos subconscientes, cuando somos personas muy racionales es necesario trabajar en ello, a menudo hacer meditación durante meses y años, aprender a sentir y a confiar.

La intuición se distingue con relativa facilidad, a poco que practiques, de las reacciones subconscientes dañinas. Lo que es más difícil es aprender a escucharla y a confiar en ella para tomar decisiones difíciles, pero distinguirla es muy sencillo, yo te animo a que lo intentes, verás pronto la diferencia.

Un saludo!!!

David Maturana Céspedes dijo...

El concepto de “aprender a aprender” es utilizado constantemente y no se ha conceptualizado lo suficiente, quienes lo usamos tratamos que nuestros alumnos aprendan, a partir de una metodología activa e investigadora, “formas de hacer y de pensar”.
Algunos, dan más importancia a los procedimientos que a los contenidos y se trata de dotar al alumno de “herramientas para aprender”.
Este hecho no es nuevo ya que Rouseau, en 1762, en su obra “El Emilio” expresa la forma como se aprende y los informes Plowden (1967) y Gittins (1967).
En la actualidad con más aporte de la psicología cognitiva resulta insuficiente el aprender a aprender en los términos descritos, ya que contrapone el aprendizaje de procedimientos, que son las formas de hacer, ocupando los métodos, los procedimientos y las actividades con el aprendizaje de conceptos y contenidos que son las formas de saber.
Enfoques diferentes y hasta contradictorios los encontramos en los trabajos de Nisbet (1987), en su obra Estrategias de aprendizaje y Novak (1988) en su publicación Aprendiendo a aprender (Barcelona, Martínez Roca).
El concepto surge en el siglo XVI, en el marco de la Ratio Studiorum (1599) jesuítica. Se considera que aprender a aprender, consiste en manejar “trucos o artificios para aprender contenidos , que en la actualidad se denominarían técnicas de estudio. Posteriormente, dicho concepto se relee de nuevo en el marco de la Escuela Activa (1889) y se entiende por aprender a aprender, el aprendizaje de formas de hacer, c oncepto que de hecho sigue vigente.
El concepto aprender a aprender posee diversos sentidos que se aplican según las escuelas, como por ejemplo.
Aprender a aprender en el marco de la Escuela Tradicional: Los elementos fundamentales del currículum en la escuela siempre han sido los mismos: capacidades y valores, contenidos y métodos / procedimientos. La diferencia entre unos modelos y otros es su articulación interna.
Aprender a aprender en el marco de la Escuela Clásica hace referencia a los métodos / actividades para aprender contenidos, entendidos como formas de saber.
El currículum explícito son los contenidos y los métodos / actividades, mientras que las capacidades y los valores forman el currículum oculto.
Aprender a aprender en la Escuela Activa: El gran cambio radica en que se realizan actividades para aprender métodos, entendidos como formas de hacer y para ello utilizan algunos contenidos. De hecho los métodos actúan como fines y objetivos.
El currículum explícito, está constituido por los métodos / actividades con algunos contenidos. El currículum oculto, está formado por las capacidades, los valores y gran parte de los contenidos. En este contexto el aprender a aprender se reduce a aprender formas de hacer o a aprender haciendo (Dewey)
Visto lo anterior aprender a aprender implica:
*. – El uso adecuado de estrategias cognitivas que utiliza un sujeto para aprender.
*. – El uso adecuado de estrategias metacognitiva y está orientada a “pensar sobre el propio pensamiento”, al darse cuenta de los propios procesos del pensar y aprender. , implica la posibilidad de conocerlos para mejorarlos.
*. – El uso adecuado de modelos conceptuales que permiten desarrollar en el aprendiz capacidades, y una arquitectura mental para almacenar y utilizar adecuad amente lo aprendido.

Ale dijo...

Hola Ana, qué interesante tu post. Precisamente pusiste por escrito algunos de mis miedos cuando pienso en sacar a los niños de la escuela (estamos en proceso de tomar la decisión)... Me da miedo que me ataque mi intelecto nublando mi intuición, y me paralice mi propio pasado, esa mochila que llevamos a la espalda quienes fuimos a la escuela toda la vida y que pesa, cómo pesa! :(
gracias por esta entrada.

Ale dijo...

Eva!! ... perdón!!

...eso de tener varias ventanas abiertas...=S