6 jun. 2011

Aprendiendo a leer con comics IV

Heidi

La serie completa de Heidi la leímos el año pasado, pero de vez en cuando D coge algún album y me pide que lo leamos de nuevo. A mí no me importa, creo que ya de niña los debí leer unas cien veces.

¡Cómo me gusta Heidi!

Tiene unos valores estupendos. El abuelo, un homeschooler convencido, ya no eso, sino un unschooler radical jajaja.

Heidi, una niña criada en sus primeros ocho o nueve años de vida entre animales y plantas, libre en las montañas. Que, precisamente por eso, adquiere después de forma rápida y eficaz los conocimientos académicos, manteniendo una personalidad limpia y pura que adora todo el mundo.

La crítica feroz a la educación rígida y sobreprotectora.

El amor por la naturaleza y los animales.



El valor de las cosas sencillas, los animalitos de madera que tallaba el abuelo para Heidi, la cama de heno (la más cómoda del mundo para Heidi). Mi marido se burla porque siempre comían pan y leche de cabra... ¡y lo felices que eran así!

Hubo una época en que la serie se despreció mucho, se le acusó de ser un "dramón" que traumatizaba a los niños pequeños. Yo no sé dónde ven todo eso, no hay nada de drama, y sí mucha dulzura, mucha sinceridad y muchos valores humanos que son preciosos para transmitir a los niños.

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