14 abr. 2011

Aprendió a bucear!!!

Parecía imposible, pero llegó!!!! mi pequeño sabe bucear, ya flota y disfruta muchísimo en el agua...

Atrás quedaron los tiempos en que no podía ni mojarse un pie en el mar, que se agarraba de mi cuello en la piscina todo rígido...

El verano que cumplía cuatro años fue desesperante, todos los niños de su edad disfrutaban como locos en el agua, yo tuve que inventar juegos al borde de la orilla para que se acercara un poquitín y se pudiera remojar las plantas de los pies.

Así que el año pasado me esforcé dentro del mal embarazo que estaba pasando para ir un par de veces al mes con él a la piscina. El objetivo era empezar a jugar y pasarlo bien en el agua.

Empezamos con él colgado de mi cuello, rígido y sin poder movernos de las escaleras. Pero jugamos y jugamos y avanzamos mucho mucho, tantísimo que yo ya estaba muy contenta. Logramos que el verano pasado, en la playa, se bañara con un flotador y jugara mucho en el agua.

Este año saqué un bono nuevo para la piscina, quería seguir afianzando su seguridad y disfrute en el agua. Todavía no metía ni una pizca la cabeza en el agua, se le notaba tenso, solo disfrutaba de los juegos que hacíamos (nunca del elemento en el que estaba)

Fuimos cuatro o cinco veces, pero no hemos podido ir en más de cuatro meses por diversos problemas. El caso es que ayer por fin acudimos de nuevo y fue muy emocionante.

De repente todo eso en lo que creo para su educación, todo lo que he leído tantas veces, todo en lo que quiero confiar (aunque a veces me asalten las dudas)... todo cobró sentido.

Fue increíble verle. Desde el momento en que llegó se le notaba distinto, era como otro niño, se movía con seguridad y soltura, comenzó a meter la cabeza en el agua tapándose la nariz y pidiéndome que contara lo que aguantaba. Al poco quería avanzar, lo intentaba sentado y no podía, le sugerí que podría probar con los pies hacia atrás y comenzó a bucear... no podía parar, quería más y más, ver a dónde llegaba... estaba FELIZ!!!!

Yo estaba muy emocionada. Lo había hecho él solo, lo había hecho sin clases, sin forzarlo, sin pasarlo nunca mal. A su ritmo, encontrando dentro de sí las ganas, la pasión, el disfrute... Lo hizo después de muchos meses sin tocar el agua!!!!! Cargándose de un plumazo un montón de mitos sobre el aprendizaje estilo escolar.

Demostró la verdad que hay detrás de lo que siempre se dice de la importancia de los periodos de parón en el proceso de aprender.

Me enseñó (ya lo había hecho con otros aprendizajes, pero nunca de una forma tan llamativa) la magia y la maravilla que hay en un aprendizaje no dirigido, que nace de las ganas de uno mismo.

Me recordó que siempre ha hecho así las cosas... ha tardado siempre mucho más que la "media" en comenzar a hacer muchas cosas. Pero eso es porque espera a estar listo, y después lo hace todo rapidísimo.

Su primera palabra fue a los dos años, pero a los tres hablaba con un vocabulario y una gramática impresionante.

Su primer paso fue casi a los 16 meses, pero al día siguiente corría como una fiera y nunca se cayó (tropezones normales aparte).

No cogió ni un lapiz hasta los cuatro años y medio, pero un día se puso a dibujar y no nos caben los papeles en casa, aparte de que hace cosas muy bonitas y precisas para su edad.

No se pudo separar de mí sin ansiedad hasta los cinco años, pero un día pidió ir a dormir a casa de sus abuelos, y luego estuvo una semana y ni me echaba de menos

Definitivamente mi hijo no es como la mayoría, ni falta que le hace, aprende a su manera, espera a saber que está totalmente preparado para lanzarse, pero eso no tiene nada de malo...

A mí me ha obligado a cultivar mucho la paciencia, a confiar, a ser menos intrusiva...

Ayer fue un día mágico para nuestra familia. En los últimos meses he tenido muchas dudas, yo quería un colegio de educación libre para mi hijo, donde "profesionales" que "supieran" se encargaran de llevar este proceso. He tenido que asumir que tenía que recorrer yo este camino, luchar contra mi programación y mis miedos. No ha sido fácil, ha sido un invierno de dudas y de no saber bien por dónde tirar en la estrategia educativa... pero hoy me siento más segura y feliz que nunca de saber que el proceso que estamos haciendo y que la educación que le estamos dando es la adecuada.

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