23 oct. 2011

Experimentando con el aire

En el libro de Benezén el pescador hay una cueva submarina que tiene aire dentro. A D le fascinó esa idea y no podía comprender cómo una cueva debajo del agua podía tener aire.


Esto nos llevó a hacer varios experimentos. En la bañera metimos un vaso boca abajo para observar cómo realmente no entra agua dentro. Estaba con los ojos como platos, alucinó directamente.


Imagen de sepiensa.org

Además pudo observar cómo había que hacer fuerza para meterlo en el agua, cómo el aire hacía presión y fuerza contra el agua. Llenamos el vaso de agua para meterlo y vimos cómo se hundía con facilidad, mientras que al meterlo "vacío" era más difícil.


Pudo entender bien que lo que vemos "vacío" realmente no lo está, y que el aire es "algo" que tiene ciertas propiedades.


Le alucinó la idea de que el aire pudiera hacer fuerza contra el agua y le "ganara". Decía que el aire era muy "débil y blando" que cualquier cosa le tenía que "poder".

Así que le propuse otros experimentos. En uno se trataba de apretar el émbolo de una jeringuilla llena de aire con el agujerito tapado para tratar de aplastar el aire. No podía claro, y casi no podía creerlo. Después también busqué un artilugio para hacer "el vacío", y diversos experimentos del mismo estilo.


Todo esto nos hizo comprender mejor el aire, y nos ayudó a introducir propiedades de los diferentes estados de la materia.

2 comentarios:

Lídia dijo...

Aprender empíricamente, experimentando y observando, es muy positivo pues les divierte, les sorprende y, como bien dices, les hace comprender mejor todo, en general, además no se les olvida porque lo han visto y vivido! Besos!

Eva dijo...

Gracias por tu comentario Lidia. Hay una frase que dice algo así como: "Lo que escucho se me olvida, lo que veo lo recuerdo, lo que hago lo comprendo".
Un abrazo