15 jun. 2007

Educar para la independencia

Enseñar a nuestros hijos a ser adultos independientes es una tarea difícil, y que comienza pronto, en sus primeros años de vida ya se sientan las bases.

Las líneas predominantes en educación infantil tienden a pretender que los niños sean autónomos e independientes cuanto antes mejor.

Pero esto, en mi opinión, es un grave error. Un niño no puede ser ninguna de las dos cosas, no debe ser ni independiente ni autónomo. Un niño debe depender de sus padres, y estos deben mostrarle cómo ser independiente cuando sea adulto, con varias estrategias, pero sobre todo siendo ellos mismos personas independientes.

Personas independientes, entendiendo por tales, aquellas personas que pueden tomar libremente decisiones aceptando las consecuencias de las mismas; aquellas que pueden apoyarse en los demás cuando lo necesitan pero no se quedan colgados dependiendo de ellos; aquellas que aún sabiendo que no son, ni pueden ser, entes aislados, sin embargo también saben que no deben temer estar solos durante algún tiempo.

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos para ser independientes?

Es difícil porque casi todos nosotros somos adultos dependientes, yo desde luego lo soy. Cuando era niña mis padres y otros adultos importantes en mi vida me marcaban claramente las directrices que debía seguir. Muy pocas veces me permitieron decidir en temas importantes, apenas me dejaron equivocarme o acertar, aprender de mis errores y aciertos, soportar las consecuencias de mis decisiones libres...

Creo que hay un intermedio entre allanar el camino a los niños para que nunca tropiecen o bien lanzarlos solos por el sendero pedregoso para que espabilen. Considero que, como padres, nuestra misión es caminar junto a ellos por todos los caminos, a la distancia que ellos marquen, ni más cerca, ni más lejos, pero con nuestra mirada siempre presente, nuestras manos siempre disponibles, y nuestro hombro siempre cercano. Para que, llegado el día en el que ellos te digan: "hasta aquí hemos venido juntos, y a partir de aquí seguiré sin ti", podamos saber que hemos hecho un buen trabajo, y que con esa simple frase no nos desprecian, sino que nos agradecen todo nuestro esfuerzo, y lo hacen simplemente siendo como son.